Monty comparte su historia sobre el asombroso poder y perdón de Dios. Ofrece esperanza a los hijos pródigos y reflexiona sobre lo que ha aprendido acerca del poder de la oración a lo largo de sus 30 años de ministerio en prisiones.
* Monty Christensen *

3 comentarios sobre “Aún no es demasiado tarde: Una historia de redención y esperanza: Confiar en Dios cuando no se ve el final”
¡Estoy tan agradecida al Señor por haberme guiado a este ministerio! Todo comenzó con una búsqueda en Google que me llevó a una publicación, y esta, a su vez, me llevó al sitio web donde pedí algunas herramientas, ¡y luego a este increíble testimonio! Al leer la publicación, mi corazón se llenó de esperanza por mi nieta mayor, que está cuestionando su identidad. Y después de escuchar el testimonio de Monty y su oración por sus nietos al final, sé que Dios hará algo hermoso no solo en la vida de mi nieta, sino también en la de mis cuatro nietos menores, por quienes oro fervientemente, envolviéndolos a cada uno en el amor y el cuidado de Dios. ¡Que Dios los bendiga a ustedes y a este ministerio!
¡Gracias por tus amables palabras! Que Dios responda a tus oraciones.
Gracias, Monty, por ese maravilloso testimonio para mí y mi nieto, que quiero compartir con él este viernes cuando me quede con él. Solo tiene 13 años y lo quiero muchísimo, y rezo por él porque su madre no quiere que esté cerca cuando intento hablarle de Dios. Lleva casi tres años metido en problemas. No tiene buenos amigos y ha estado en libertad condicional, con un brazalete electrónico, castigado por drogas y faltando a clase, y su único amigo está en la cárcel por posesión de un arma. Estuvo fuera durante días y no sabíamos dónde estaba. La policía finalmente lo encontró y tuvo que llevar un brazalete electrónico hasta el castigo en Navidad, y lo vi leyendo una Biblia acusando a su madre. Está consumiendo marihuana y vapeando y consumiendo nicotina. No tengo ni idea de sus notas, ni su madre tampoco. Tiene un novio rico que la ayuda. Limpia casas y trabaja duro. Es una larga y triste historia, pero aún no ha terminado y Dios tiene su corazón. Rezo para que Sebastián escuche tu historia y vea cómo obra Dios. ¡Lo he llevado a la iglesia siempre que ha querido ir! Rezo para que Sebastián termine su libertad condicional y pueda asistir a nuestro maravilloso campamento juvenil, donde podrá ver y sentir la obra de Dios en su vida.